dijous, 18 de febrer de 2010

Olvidm

La puerta se cierra pillándole un dedo que ha dejado allí para darle color a la ausencia. El primer rojo salpica gotas, a la vez que sin sonar grita, y grita en seco silencio, ahí donde el cuello no es cuello ni garganta, donde se juntan clavículas y esternones, donde apoyas tu mano para cogerte.
Ya le sabía a hierro la boca, ya veía nublado y desenfocado. No quiere poder más. Aprieta rodilla con rodilla. Comprime cadera y muslo. Se desencaja su gesto en máscara de tristeza, y cuando las comisuras de su boca llegan a componer el punto más bajo del puchero, le abandonan las fuerzas. Vacía su cuerpo de orines y lágrimas, babea su nombre de saliva, sangre y astillas.
Antes, desde el blanco pasillo, le había gritado que era idiota, mientras esperaba el ascensor y con la puerta del piso de par en par.
No le miró, abrió la puerta de la jaula que se llevaría su olor, y cuando la luz del rellano se apagaba, le dijo su última voluntad. En ese momento su desprecio era tan grande, que anuló las últimas vocales, las que dicen amé, borrando toda posibilidad: olvidm.

6 comentaris:

  1. Welcome back, Cristobal! Creo que no seré el único en alegrarse de tu regreso al bulevard.

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  2. Efectivament! El retorn del Cristóbal ens ajuda a augmentar la dispersió i l'anarquia que són la gràcia del Riell. Benretrobat!

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  3. Quina alegria, Cristóbal!!!
    Els teus textos sempre són d'aquells que cal degustar lentament...

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  4. quin final, mon dieu, quin final! Fantàstic.

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  5. Em faltava aplaudir -especialment- la frase final, el petit joc de lletres que m'ha fet pensar en les sopes de lletres. En aquest cas, una sopa sense solució.

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  6. què bé que hagis tornat! :D fascinant, com sempre!

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